Invierno del 64-65. San Sebastián, y yo no parezco muy contento: Seguro que me habían sacado del tiovivo para la foto. El fotógrafo se metía en una bolsa de tela negra tras su enorme cámara. Un rato después sacaba la foto y la bañaba en una cubeta vertical fijada a una pata del trípode. Luego había que esperar a que la foto se secara.